La imitación del joven portero como idolatría, por David Garcia Luque

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La imitación del joven portero como idolatría, por David Garcia Luque

En cualquier actividad deportiva, el deportista, consigue sus logros dependiendo de las sensaciones que le despierten, y ello hará que las intente alcanzar. Podemos decir que el juego, a través de las relaciones personales que se producen en las tareas de entrenamiento, debe ser un aspecto central en las primeras etapas de formación ya que  permite a los jóvenes porteros, estar en contacto con una realidad compleja y que se produzcan interacciones para superar diversos obstáculos que surgen en cada momento.
Si nos adentramos en el mundo del fútbol, podemos decir que a un portero de fútbol le debe gustar su posición, y se debe sentir cómodo defendiendo sus objetivos. El conocimiento de un portero, siempre debe tener un vínculo con la transmisión y esto se refleja en la forma en que se almacena. El conocimiento, se relaciona con la aplicación de medidas y está sintonizado específicamente para su aplicación en situaciones específicas, y sólo se manifiesta no conscientemente, por lo que está muy relacionado con los hábitos que se  han adquirido.
Dentro del proceso formativo, es clave el saber estar en la portería y en el proceso, aprender a pensar como un portero, para entender las situaciones. A lo largo del tiempo, la comprensión de las situaciones, nos dará experiencia a lo largo de los años, y esa experiencia, permitirá  tener la confianza y la capacidad de obtener información de lo que observa el portero, para llegar a ser un portero profesional.
Sentir placer en el aprendizaje y estar motivado por aprender, hará que nos mantengamos activos y que busquemos a menudo repetir estas situaciones. Debemos actuar en base a los hábitos que hemos adquirido y en ese proceso, las emociones juegan un papel muy importante en la automatización del gesto propio, ya que es la memoria cerebral la que retiene lo que nos provoca placer o dolor, y hace que le demos preferencia a una decisión sobre otra, para evitar o provocar el dolor. Además, el entrenador de porteros, debe despertar emociones en sus porteros y saber alternar la cantidad de placer y calidad en las tareas de entrenamiento, para hacer de esta asociación una premisa  para la evolución del portero y ofrecer el rendimiento como un acto similar al de sus ídolos y sus modelos a imitar, ya que pueden servir como referencia para el joven portero.
Como conclusión, podemos decir que es muy importante la imitación en el período formativo del portero, ya que se necesitan unas referencias para poder tener una meta a alcanzar y siempre es beneficioso tener un modelo exitoso al que admirar y tratar de emular para un buen aprendizaje. ¿La frase del día de hoy? “Todo el mundo tenemos a alguien a quién imitar o evitar. Imitar lo bueno no es malo, ya que es la forma más sincera de elogiar”.
David García Luque

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