Sudáfrica despierta con la noticia del asesinato de Senzo Meyiwa

Sudáfrica se ha despertado, mejor dicho ha dormido, con la triste e impactante noticia del asesinato de Senzo Meyiwa, portero de Orlando Pirates y de la selección nacional de Sudáfrica. De nuevo la delincuencia, se convierte en una de las grandes lacras de este país, y especialmente de la ciudad de Johannesburgo. Una muerte que, desgraciadamente, no me ha extrañado nada pues es ya algo habitual escuchar este tipo de noticias.
Sin ir más lejos, durante los años que llevo en Sundowns, varios de nuestros jugadores han sido atracados también en carretera a punta de pistola. El método habitual es el uso de dos coches que situándose uno delante y otro detrás mientras circulas, te obligan a detenerte, momento que aprovechan para atracarte, pudiéndose llevar en ocasiones hasta el vehículo, tal y como hicieron con nuestros jugadores.
Este hecho ha llegado incluso a condicionar en más de una ocasión nuestra alineación, al suceder los hechos durante los días previos al partido y encontrarse los jugadores aún emocionalmente impactados por la situación. La temporada pasada, nuestro lateral izquierdo, tuvo que permanecer incluso varias semanas de baja al ser golpeado con una viga de hierro en la cara. Todavía, después de varios meses, conserva la marca del impacto en su rostro.
Esto es algo que desgraciadamente se trata con normalidad, como la falta de algún jugador al entrenamiento porque tiene que atender los desperfectos causados la noche anterior por los atracadores en sus casas. Me faltarían los dedos de la mano para enumerar los nombres de los jugadores que han sufrido también el azote de la delincuencia de esta manera. Al que fue nuestro portero durante mis dos años en Sundowns, Calvin, hasta dos veces el entraron en casa una misma temporada y mataron a sus perros.
En esta ciudad es habitual que las habitaciones de las casas estén separadas del resto de la casa mediante una verja metálica que la gente cierra con llave al dormir, así si los atracadores entran por la noche se encuentran a salvo. Algunos incluso, duermen con pistolas en la mesilla de su habitación. También es habitual la existencia del botón del “panico”, al lado de la habitual mesilla de noche, un botón que acciona una alarma avisando a la seguridad privada contratada por las urbanizaciones para que acudan en auxilio.
La delincuencia, es una de las grandes razones por las cuales la ciudad de Johannesburgo vive segregada, sobre todo por la desconfianza que genera en la población blanca hacia la gente de color. y porque todo el mundo hace vida en sus casas. Casas, que por otro lado, son como celdas, con todas las ventanas cubiertas de verjas. Tan sólo una carece de ellas, la de la salida de incendios.
Sin ir más lejos estas dos últimas semanas dos empleados de Sundowns han sido también víctimas de la delincuencia. Uno raptado y el segundo atracado a punta de pistola. Si os soy sincero, ni si quiera he leído en la prensa lo de la notica de Senzo Meyiwa, no he querido hacerlo. Me enteré anoche por un periodista español y luego los detalles me fueron confirmados a través de mensajes por varios empleados del club.
Tal y como podéis observar, en este país, la necesidad seguramente es uno de los grandes motivos de la delincuencia, aunque no es motivo para que por 10 euros o un móvil lo maten a uno. Y no solo están los atracos a punta de pistola, están los intentos de soborno pinchando tu teléfono móvil. Tengo para escribir un libro de todo lo visto y vivido con este tipo de cosas en los algo más en los casi cuatro años y medio que llevo en este país.
Podría contar infinidad historias en la web todos los días, de situaciones sucedidas a nuestros jugadores que no creeríais, y los métodos que los delincuentes utilizan para ello. Esta misma pretemporada, antes de partir a hacia Zimbabwe, uno de nuestros centrocampistas llegó tarde al aeropuerto y tuvo que coger el segundo vuelo, en el que yo iba, al perderse el primero donde el tenía reservado el billete. Al preguntarle donde estaba y porqué llegaba tarde me dijo: “Es que ayer fui atracado por dos coches, incluso me dispararon, y he estado liado toda la noche”. ¿Lo peor? Que te quedas con una cara de “Ah vale”, y sigues a lo que estabas.
Sudáfrica, un país que me engancha tanto como desgasta, un país al que amo tanto como a veces “odio” (en el sentido cariñoso de la palabra), la gran aventura de mi vida y la que ha sido, es  y será, parte importante de la historia de mi vida. Una país que me ha hecho crecer como persona, como entrenador, y que siempre consideraré como mi segundo hogar, como mi segunda casa. Un país en el que siempre supe que no quería vivir eternamente, pero en el cual he sabido sufrir y disfrutar como nadie, sabiendo que tan solo estaría viviendo en él por un periodo de tiempo, que por diferentes circunstancias y razones se ha ido alargando.
Aún recuerdo como durante mi primer año en el club salí custodiado por la policía de un estadio en un furgón blindado. Sudáfrica y su Johannesburgo, con un tipo y estilo de vida que a menudo me hacen pensar que vivo en una cárcel de oro. Cada día, la vida en este país me pesa más, por aquello de no poder disfrutar de cosas tan simples como caminar libremente por la calle.
Me pesa por esto y por otras muchas cosas de las cuales nunca os he hablado, y por el legado de un “Apartheid” que hace, y que todavía esta haciendo a este país, mucho pero que mucho daño. Hace un tiempo, alguien cercano a mi me comentaba: “Tu tienes suerte, vas a poder abandonar este país pronto. Yo lo tuve que hacer hace 25 años, ahora es tarde”. ¿Sabéis lo que le contesté? Le dije: “Mira, venir a este país es la mejor decisión y lo más grande que pude hacer en esta vida, marcharme será lo segundo”.
Aún con estas noticias y con todo siempre, y digo siempre, estaré agradecido a lo que este país y estas gentes me han dado, por lo bueno y por lo malo. Por lo bueno porque me he sentido siempre muy querido por todo el entorno que me rodea, y por lo malo porque me han ayudado a ser más fuerte, mucho más fuerte. A menudo, sueño con la oportunidad de volver a trabajar en España, algo que deseo con toda mi alma. No por el hecho de ser un entrenador de “La Liga de las Estrellas”, sino por estar en casa, vivir tal y como lo hacia antes, además de poder seguir disfrutando de este trabajo.
Con lo que disfruto del fútbol con mi particular “Ejército de las Tinieblas” en Sundowns, si este equipo se encontrara afincado en España, no lo abandonaría en la vida. Es un vínculo emocional, de esos que te llenan el alma, que va más allá de lo que este trabajo significa para mi, porque tal y como he dicho en muchas ocasiones: “El fútbol no es el fin, el fútbol es el medio”. Querido Senzo Meyiwa: Lo siento con todo, con todo mi corazón. La vida, son realmente dos días. Desde Johannesburgo como siempre con amor mucho amor el goalkeeper coach de Sundowns, también conocido por algunos, solo por algunos, como Jon Pascua Ibarrola.
Foto: Senzo Meyiwa, portero de Orlando Pirates y de la selección nacional de Sudáfrica. En la foto del medio, abrazado al resto de porteros de la selección, entre ellos nuestro portero Wayne Sandilands. Fueron compañeros en los Bafana Bafana durante 3 años.

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