Sonríe, lucha y aprende, por Fernando Román Hernández

Nada ocurre por casualidad. El azar puede que sea una autodefensa de la mente cuando nos sentimos atemorizados por algo o alguien. La casualidad es provocada por una causa, por lo que puede que casualidad y causalidad tengan un mismo origen. Es cierto que no siempre se consigue lo que se pretende, en primera instancia, o incluso nunca.
Pero eso no significa que hayas sido derrotado. Es más, no creo en la derrota, sino en el aprendizaje. No siempre se consiguen los retos, los deseos. Y más aún si no son planteados del modo en que se deben plantear. Puede que siempre haya alguien que nos gane en alguna cuestión que afrontemos, planteemos o imaginemos, cierto. Pero esa no es la cuestión,  no es lo importante.
Lo importante es que también se gana en cualquier circunstancia que te pueda suceder. Incluso se gana cuando no se consigue la Victoria deseada. Solo hay que observar lo sucedido y darnos cuenta de que si no ganamos, aprendemos. Aprendemos de lo sucedido, por lo que la no Victoria es aprendizaje y el aprendizaje suma, es decir, si aprendemos, ganamos. Te ganas a ti mismo, mejorando lo que ya eres, consiguiendo una nueva Victoria.
Sumergirse en una vida de Victoria no es otra cosa que poseer una actitud interior de fe, que nos impulsa a vivir independientemente de las circunstancias que nos rodean. Se puede vivir en victoria constante. La vida de Victoria es aquella que triunfa en medio de las dificultades de la vida.
La Victoria es firmeza para no caer, constancia para no detenerse, crecimiento para no debilitarse y por supuesto, autoconfianza, que no es más que un sentimiento basado en la fuerte conciencia del propio poder para afrontar las posibles dificultades”. Victoria es avivamiento, es mantener la ilusión de mejorarse cada día.
Como decía Boris Leonídovich Pasternak: “El trabajo ayuda siempre, puesto que trabajar no es realizar lo que uno imaginaba, sino descubrir lo que uno tiene dentro”.  Por lo que perseguir tus sueños, quizás no te lleven al objetivo propuesto, pero puede que también te otorgue oportunidades que te lleven al éxito en otros ámbitos que desconocías que podían atraerte y más aún, ilusionarte.
Si a pesar de todo no te sientes lleno, hay sitio para una pequeña reflexión que me surgió hace unos meses intentando entender el por qué del éxito personal, es decir, como conseguir el sueño que uno siempre tuvo en mente y por el cual puso empeño y dedicación para llegar a él:
“Probablemente sea difícil conseguir un sueño. Conseguir ese objetivo por el que te gustaría luchar día a día para poder alcanzarlo. Incluso se podría llegar a especular con que el sueño que has tenido desde niño nunca se cumpla y no logres alcanzar aquello que te quitó el sueño en más de una ocasión. Por eso, es más fácil no luchar por aquello que te cuesta un gran esfuerzo, en lugar de ser perseverante y utilizar en ocasiones caminos que nunca hubieras pensado recorrer”.
 
“Pero… ¿Y si es ese camino , que no te agrada demasiado y el que te cuesta un gran esfuerzo recorrer para llegar a tu objetivo, el que abra aquella puerta que te hizo perder el sueño en ocasiones? No permitas que algún día tu mente te juegue una mala pasada dejando recorrer en tu cabeza frases como… ¿Y si lo hubiera intentado? ¿Mi error? Fue nunca haberlo intentado…”
Por lo tanto, y haciendo referencia al deporte y más concretamente al fútbol, que es por lo que estoy en este espacio de aprendizaje continuo que nos ofrece un profesional del fútbol en diferentes facetas del mismo como es Jon, solo me queda pensar que si vives algo con pasión y luchas por conseguir tu sueño, puede que lo consigas, o puede… que no, siempre desde la humildad, pero nunca te quedará el remordimiento de pensar que nunca intentaste lograr aquello que realmente te apasiona.
Y antes de despedirme, me gustaría aludir a una frase a la que no consigo ponerle autor: “Nadie alcanza una meta en un solo intento, ni la perfección en una sola rectificación, ni altura en un solo vuelo… confía en ti mismo, sonríe y sigue adelante”. Respeto, alegría, pasión y humildad. Desde Murcia, un fuerte abrazo.
Fernando Román Hernández
“Unas veces se gana y otras se aprende”

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