El portero un héroe, por Fede Gallego Torrejón

Todos aquellos que nacen con la inquietud de ejercer de portero de un equipo vienen estigmatizados por el gen de la singularidad. No participan de la forma común de disfrutar un deporte mayoritario y las muestras de ello son innumerables, pero destacaremos algunas evidentes.
En un deporte en el que el fin primordial es marcar goles en la portería rival su misión es la de evitarlos, todos golpean el balón con los pies y el debe usar las manos a pesar de que todas las nuevas normas y reglamentos estén obligando cada vez más a ser un futbolista mas y participar con los pies fuera de su entorno natural que es la portería, siendo un deporte de equipo es el único que lleva una indumentaria distinta y diferenciada.
Estas son las más llamativas pero no las más importantes, porque el verdadero factor diferencial está en su fortaleza psíquica, cualquier jugador puede fallar un control en el medio campo y no pasa nada, el portero padece el mismo error y todas las miradas se vuelven a él como si hubiese matado a Manolete, cualquier delantero puede fallar un gol que si mete otro a posteriori el desaguisado será rápidamente olvidado, el portero falla en una jugada que acabe en gol y puede hacer el partido de su vida que siempre le pesará en su curriculum el fallo.
Para muestra de ello solo tenemos que recordar al inolvidable Arconada que tras una trayectoria espectacular con intervenciones para enmarcar hay muchísima gente que lo recuerda por la final del europeo francés cuando una tímida falta sacada por Platini se coló por debajo de su cuerpo.
Muchísimo peor lo tenemos en la planificación de la mayoría de los clubes que pasan de puntillas por este puesto, y en la mayoría de las ocasiones vemos a los jóvenes guardametas semi-aburridos en la portería mientras que los compañeros juegan al futbol o entrenan distintos aspectos técnicos, más aun son recriminados por acciones no acertadas en los partidos pero por acciones no entrenadas ni corregidas en el trabajo semanal.
La mayoría de pequeñines sueñan con acercarse a la grada a celebrar la consecución de un gol con sus familiares mientras que los porteros solo vuelven la cara alguna vez buscando el apoyo y el consuelo de una mirada cálida cuando han encajado alguno. El jugador de pie, al que llaman de campo (como si el portero jugase en la acera) puede luchar por ganar su titularidad en distintas posiciones, él no, o juega de portero o ya sabe el calor del banquillo, el comedero de pipas que se decía antiguamente.
En edades tempranas y me refiero a futbol 7 se está trabajando federativamente de una forma que propicia la diferencia abismal entre equipos, circunstancia que favorece la proliferación de goleadas inhumanas, y lo peor es que esto es totalmente evitable (sistema suizo de competición) pero ningún estamento es capaz de ponerse en la piel de ellos, nadie piensa en que los niños porteros son imprescindibles y deportistas, no son los carentes de las habilidades para jugar en otro puesto. Desde aquí mi pequeño homenaje a todos esos héroes de las redes que con su entereza e ilusión demuestran día a día que son grandes y mas grandes cuanto más pequeños.
Fede Gallego Torrejón

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