Hoy entrevistamos a Jon Pascua, por Víctor Calle Marsella (1ª Parte)

La primera parte de “Hoy entrevistamos a Jon Pascua Ibarrola”. Una extensa entrevista realizada por Victor Calle Marsella para su blog personal el pasado martes 10 de marzo de 2015.
 
1. Para los que no te conozcan, ¿Quién es Jon Pascua?
No creo que sea yo el más apropiado para definirme, pero diría que Jon Pascua en una persona sencilla y amigo de sus amigos. Una persona apasionada con una gran vida interior, muy reflexiva a la vez que emocional. Alguien que comete muchos errores pero que jamás tiene una mala intención, y que tiene la gran fortuna de no saber lo que es la envidia. Una persona que tiene carácter y que se posiciona, y es por esta razón que no es amigo de todo el mundo. Apasionado del sol, de la playa y del mar, y alguien que gira su vida entorno al fútbol como medio para desarrollarse, teniendo siempre claro que para él este deporte no es el fin, sino el medio.
2. ¿Dónde empieza tu pasión por este mundo? 
Comienza muy de joven, como todos en el colegio. De ahí fui formándome como jugador en el club de mi pueblo natal, Bermeo, para poco a poco introducirme en el fútbol semi-profesional desarrollando prácticamente la totalidad de mi carrera deportiva en equipos de Tercera y Segunda División B, destacando mi paso por el filial del Zaragoza y filiar del Alavés. Finalicé mi etapa como jugador en activo a la edad de 28 años en la Tercera División del fútbol extremeño.
Nada más colgar las botas comencé mi etapa como entrenador amateur, entrenando 5 días a la semana sin compensación económica en diferentes clubes mientras trabajaba, para poder vivir, en lo que podía. Cadenas de producción de diferentes sectores (automoción, termoplástico, transformadores eléctricos), embalador, analista de mercado, dependiente, reponedor, almacenero, administrativo, grabador de datos, servicio de atención al cliente de telefonía, estibador de puertos, peón de rampa de aeropuertos…fueron los trabajos que desempeñe hasta ser un entrenador de porteros profesional. Mi objetivo siempre fue vivir de mi pasión, y aunque me costó unos cuantos años de esfuerzo, al final mereció la pena y puedo decir aquello de que lo he conseguido.
3. Muchos conocen tu periodo como EdP en el Athletic de Bilbao, cuna de porteros… ¿Cómo llegaste al allí? 
Di comienzo a mi carrera entrenando en varios equipos de la Tercera División como entrenador, desempeñando este cargo junto con el de director de una escuela de porteros creada por la empresa “By Sport”. Tras dos años en aquella escuela el Athletic me hizo una oferta para dirigir un proyecto de una escuela de porteros para su fundación, en la cual trabajé como director metodológico. Paralelamente a esto dirigía también un curso formación para todos los EdP´s de los clubes vizaínos, financiado también por la propia fundación. Tras dos años en la escuela de porteros y el proyecto externo del Athletic, al año siguiente pasé a ser  EdP del equipo filial, el Bilbao Athletic. Tras una temporada trabajando como EdP en el equipo filial el club me ofreció compaginar ese cargo con el de Coordinador y Director Metodológico del Entrenamiento de Porteros del Fútbol Base.
Tras desempeñar ambos cargos durante un año hubo elecciones en el club, muchos cambios a nivel de dirección deportiva y de rumbo. A pesar de que aún tenía 2 años más de contrato llegué a un acuerdo con el club, me pagaron 2 años de contrato y me fui al paro. Tras unos meses sin trabajo me fui como EdP al histórico C.D Badajoz, que militaba en 3ª División. Finalizada la temporada recibía una oferta de Antonio López, en aquel entonces entrenador de Sundowns, para incorporarme a su cuerpo técnico y aquí sigo, finalizando mi 5ª temporada en el club.
4. ¿Háblanos en mayor o menor medida de sus métodos de trabajo?
Cuando yo llegué el departamento de porteros estaba dirigido por Juanjo Lasuen, una persona de club que llevaba mucho tiempo desempeñando el cargo, que había estructurado muy bien el departamento. Al año siguiente me ofrecieron el cargo y di comienzo a la transición construyendo sobre lo que había, que era algo realmente bueno, y introduciendo ciertos cambios desde lo que era mi visión. Establecer el proyecto me hubiera llevado cerca de 3 años. Una vez asentado tan solo hubiera que haberlo ido optimizando. Creo sinceramente que hubiera sido muy bueno para el club continuar en esa línea, con alguien de la casa, y perdurar ese proyecto en el tiempo.
5. De tus años en Lezama ¿un portero referente para ti?
Me quedó con los 4 porteros con los cuales pasé la mayor parte del tiempo en aquella etapa, como son Iago Herrerín, ahora en el primer equipo, Raúl Fernandez-Cavada, que está actualmente en el Valladolid, Javier Mandaluniz, ahora en la Gimnástica de Torrelavega, y Jon Larruskain, ya retirado. La verdad es que tengo un gran recuerdo de lo que fue trabajar con todos y cada uno de ellos. Al final como responsable del departamento “tocas” en mayor o menor medida a todos los porteros del club, pero el 95 por ciento del tiempo trabajé con los 4 que he nombrado.
6. Comienza la aventura, África. ¿Cómo es un día para Jon Pascua?
Pues me levanto sobre las 06:30 de la mañana para llegar al club sobre las 07:30 horas, donde desayuno y preparo la sesión, que da comienzo a las 09:30. Abandono el club a eso de las 13:00 horas y acudo a almorzar diario a algún restaurante de la zona donde vivo, donde continúo trabajando mientras como y tomo un café aproximadamente hasta las 6 de la tarde, hora en la cual acudo al gimnasio.
Tras finalizar en el gimnasio voy a cenar a casa o en su defecto a algún restaurante de la zona donde vivo, donde aprovecho para seguir dedicándole un tiempo al trabajo informático y doy el día por finalizado. No todos los día son iguales, me gusta también pasear en un parque próximo a mi domicilio o tomar el sol en la piscina de mi urbanización para desconectar. Lo demás es un ir y venir de viajes, aviones, hoteles, concentraciones y partidos.
La verdad es que me falta un poco de equilibrio en lo personal, donde echo de menos la vida a la europea. Johannesburgo es una ciudad muy peculiar en cuanto al estilo de vida, no hay calle para pasear y la vida se reduce a centros comerciales. La inseguridad y el miedo a la delincuencia hacen que la vida sea de esta manera. Son ya 5 años viviendo así y el cansancio, en cuanto a la calidad de la vida personal, se acumula.
Vivo en una zona de gente adinerada, en un barrio al que yo le llamo la “Jaula de Oro”, en la única zona de Johannesburgo donde puedo vivir como en Europa. Si dispongo de algún sábado o domingo libre la situación es diferente. Aprovecho para acudir a Johannesburg City y disfrutar de la calle, algo de lo cual tan solo puedes disfrutar con la luz solar y en días señalados, porque hacerlo de noche es poco seguro y arriesgado. En definitiva, llevo una vida muy centrada en el trabajo, y es quizás por esa razón por la que he crecido muchísimo como entrenador, algo que seguramente no hubiera sucedido si hubiera permanecido en España o en otro país donde hubiera tenido más posibilidades de ocio. El crecimiento en lo laboral tiene sus sacrificios y este ha sido el mío. Echo de menos muchísimo la playa y el mar, pasear por la calle con normalidad, la vida a la europea, la familia, los amigos… Pero a la vez se, sin ningún tipo de duda, que el tiempo invertido ha merecido realmente la pena.
Lo mejor que hice en la vida es venir a este país, tanto por el aspecto deportivo como en plano personal. He crecido en ambos aspectos y esto es algo que me va a ayudar para el resto de mi vida. Siempre agradecido. También por los malos momentos vividos, porque me han hecho más fuerte. La soledad es un buen lugar para encontrarte, aunque muy malo para quedarte. Luego, en esos viajes por el continente africano, disfruto como nadie. Tengo una vida muy rica, emocionalmente hablando, y eso es algo que realmente me engancha ¡Y mucho!
6. Nuevo idioma, nueva cultura… ¿Cómo fueron tus inicios como Entrenador de Porteros en tu nuevo equipo?
Pues al principio fue complicado, sobre todo porque no hablaba el idioma. Mi manejo del inglés era menos que básico, y no disponía de traductor. El salto cultural es también muy grande, tanto deportivo como en cuanto al tipo, estilo de vida y valores. El pasado tormentoso de este país ha dejado un legado en forma de racismo y sobre todo “clasismo”, que es el peor de los males de la cultura de la gente de color. Yo lo llamo la cultura del poder y del miedo. Muchas diferencias a nivel social, muchas razas y culturas conviviendo juntas y poco relacionadas entre si. Los extranjeros, por norma general, hacen su propia comunidad y no se “mezclan” en la cultura del país. Yo, por suerte, tengo la oportunidad de convivir con la gente de color, algo que me ha enriquecido muchísimo. Aunque por otro lado, he de decir que el salto cultural es muy grande y que se asume un gran desgaste.
En cuanto a lo deportivo, desde el primer momento quise trabajar creando un modelo y una mentalidad europea en mis porteros. Que trabajaran y, sobre todo, que jugaran, como porteros europeos; sobrios, serios y fiables. Creo sinceramente que lo hemos conseguido, si los ves trabajar y competir pueden pasar por europeos, si no fuera por el color de la piel, claro está. Me dedique a construir pacientemente, en todos ellos, en torno a mi visión de lo que debe de ser el portero.
Al principio fue muy duro, pues tuve que volver atrás y emplear metodología de entrenamiento que utilizaba para porteros alevines e infantiles en mi etapa en el Athletic Club de Bilbao. Tuve que ir formando y construyendo a marchas forzadas, porque el objetivo era también ganar partidos. Pero tuve que hacerlo con mucha paciencia, para no tener un impacto negativo en su autoestima. Su antes y su después ha sido realmente espectacular, y es un fiel reflejo del trabajo, la implicación y el compromiso que todos, como departamento de porteros que formamos, hemos tenido.
Estoy tremendamente orgulloso de todos ellos. Pero sobre todo agradecido, porque han supuesto un reto tan grande que me han hecho crecer muchísimo como entrenador. Sin ellos nada hubiera sido posible. Luego además, son grandes personas, tipos a los que quiero y adoro de verdad. Poseen valores que realmente admiro en las personas y eso hace que me entregue aún más a ellos. La implicación, la generosidad y el compromiso, son compartidos. En esta vida, todo lo que das te lo das, y tanto ellos como yo, estamos en equilibrio.
7. Nuevo idioma, nueva cultura… ¿Cómo fueron tus inicios como Entrenador de Porteros en tu nuevo equipo?
Pues al principio fue complicado, sobre todo porque no hablaba el idioma. Mi manejo del inglés era menos que básico, y no disponía de traductor. El salto cultural es también muy grande, tanto deportivo como en cuanto al tipo, estilo de vida y valores. El pasado tormentoso de este país ha dejado un legado en forma de racismo y sobre todo “clasismo”, que es el peor de los males de la cultura de la gente de color.
Yo lo llamo la cultura del poder y del miedo. Muchas diferencias a nivel social, muchas razas y culturas conviviendo juntas y poco relacionadas entre si. Los extranjeros, por norma general, hacen su propia comunidad y no se “mezclan” en la cultura del país. Yo, por suerte, tengo la oportunidad de convivir con la gente de color, algo que me ha enriquecido muchísimo. Aunque por otro lado, he de decir que el salto cultural es muy grande y que se asume un gran desgaste.
En cuanto a lo deportivo, desde el primer momento quise trabajar creando un modelo y una mentalidad europea en mis porteros. Que trabajaran y, sobre todo, que jugaran, como porteros europeos; sobrios, serios y fiables. Creo sinceramente que lo hemos conseguido, si los ves trabajar y competir pueden pasar por europeos, si no fuera por el color de la piel, claro está. Me dedique a construir pacientemente, en todos ellos, en torno a mi visión de lo que debe de ser el portero.
Al principio fue muy duro, pues tuve que volver atrás y emplear metodología de entrenamiento que utilizaba para porteros alevines e infantiles en mi etapa en el Athletic Club de Bilbao. Tuve que ir formando y construyendo a marchas forzadas, porque el objetivo era también ganar partidos. Pero tuve que hacerlo con mucha paciencia, para no tener un impacto negativo en su autoestima. Su antes y su después ha sido realmente espectacular, y es un fiel reflejo del trabajo, la implicación y el compromiso que todos, como departamento de porteros que formamos, hemos tenido.
Estoy tremendamente orgulloso de todos ellos. Pero sobre todo agradecido, porque han supuesto un reto tan grande que me han hecho crecer muchísimo como entrenador. Sin ellos nada hubiera sido posible. Luego además, son grandes personas, tipos a los que quiero y adoro de verdad. Poseen valores que realmente admiro en las personas y eso hace que me entregue aún más a ellos. La implicación, la generosidad y el compromiso, son compartidos. En esta vida, todo lo que das te lo das, y tanto ellos como yo, estamos en equilibrio.
Podéis leer la entrevista original en el blog de Víctor Calle Marsella en el siguiente enlace  http://victorcalleporteros.blogspot.com.es/p/invitado.html

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