Bermeo.

Mi Familia

Nací un 25 de julio de 1972 en Bermeo, un pueblo de la costa vizcaína con una gran tradición pesquera. Crecí en el seno de una familia humilde y trabajadora. Mi padre Gonzalo se dedicaba a la pesca y pasaba largas temporadas fuera de casa mientras mi madre Begoña, siempre encargada de nuestra educación y de las tareas del hogar, realizaba trabajos eventuales que ayudaban a sostener la economía doméstica. Ellos, junto con mi único hermano Unatx ocho años más joven que yo, han sido, son y serán siempre un pilar fundamental para mi, sobre todo porque son los responsables de haber tallado en mi persona una serie de valores y principios que marcan todas y cada una de las decisiones que voy adoptando a lo largo de mi vida.

Mis inicios en el fútbol

Aunque no había ningún antecedente futbolístico en mi familia desde muy joven comencé a interesarme por el fútbol, comenzando mi andadura como portero a la edad de once años. Me formé en el club de mi pueblo, el Bermeo F.C. y en la temporada 1989/1990, siendo aún juvenil y con tan sólo 17 años, participé con el equipo senior en la categoría de Regional Preferente, logrando mediante un Play Off el histórico ascenso a la tercera división. Tras permanecer alguna temporada más en el Club, jugar otra en el Bakio K.T (Primera Regional) y acabar mis estudios de administrativo, la temporada 1993/1994 recalé en el Gernika F.C., equipo que también competía en Tercera División. Esa misma temporada tras haber finalizado mis estudios, compaginé el Servicio Militar con el fútbol, logrando también con mi nuevo equipo mi segundo ascenso, esta vez a la segunda división B.

Mi experiencia como futbolista

En la temporada de 1994/1995, gracias a la brillante campaña realizada con el Gernika, firmé mi primer contrato profesional con el Real Zaragoza S.A.D, formando parte de la plantilla del equipo filial (Segunda División B ) y siendo inscrito con el primer equipo como cuarto portero en la lista de la UEFA para la disputa de la Recopa de Europa. Curiosamente el Zaragoza se hizo con el trofeo aquella temporada al derrotar al Arsenal por dos goles a uno en la final gracias a aquel histórico gol de Nayim conseguido prácticamente desde el centro del campo.

Zaragoza.

Tras haber permanecido en el dique seco durante más de cuatro meses con una lesión de rodilla que necesitó de intervención quirúrgica, un esguince de tobillo, y habiendo solo jugado la mitad de los partidos de liga, la temporada 1995/1996 volví a casa y de nuevo a la tercera división con el Gernika F.C. Esa misma temporada conseguiríamos un nuevo ascenso a la segunda división B, categoría que perdieron mientras yo militaba en el Real Zaragoza. Las siguientes 3 temporadas, de la 1996 a la 1999, permanecí en el club jugando en Segunda división B, compaginando mi afición por el fútbol con mi trabajo en una empresa de suministros de efectos navales de mi pueblo natal, Bermeo.

La temporada 1999/2000 decido intentar de nuevo el asalto al fútbol profesional y tras solicitar una excedencia laboral, firmé mi segundo contrato profesional con el Club Deportivo Alavés S.A.D. Tras realizar la pretemporada con el primer equipo (Primera División) pasé a formar parte del equipo filial, estando toda la temporada a caballo entre la primera y la segunda plantilla.

Tras una subluxación del acromio-clavicular y una lesión de cadera, las cuales me tuvieron durante más de cuatro meses alejado de la competición, no recibí la oferta de renovación del club y, de nuevo, me vi obligado a cambiar de aires. Es en la temporada 2000/2001 que decido no incorporarme a mi puesto de trabajo tras finalizar la excedencia laboral y pruebo fortuna en la tercera división del fútbol extremeño, concretamente en la U.P. Plasencia. Apenas pude disputar más de quince encuentros. Esta vez fueron una hernia discal cervical (que precisó también de intervención quirúrgica) y una recaída de antigua lesión de cadera la causa de que me mantuviera alejado de los terrenos de juego durante algo más de seis meses.

Fin de mi etapa como futbolista, vuelta al mercado laboral y mis comienzos como entrenador de porteros.
La temporada 2001/2002, debido a los problemas económicos por los cuales estaba atravesando la U.P Plasencia, decidí cambiar de aires y firmar por el C.P Cacereño, equipo que militaba también en la tercera división extremeña. De nuevo, mi antigua lesión de cadera hizo aparición y ante las numerosas recaídas decidí llegar a un acuerdo con el club y dar por finalizada mi carrera futbolística tres meses antes del final de la temporada y a la edad de 29 años.

Plasencia.

Consideré que era más importante volver a casa para encauzar mi vida laboral, que continuar tres meses más en un club sin ningún tipo de ambición más que la de seguir cobrando las mensualidades hasta la finalización de mi contrato. Y así, con una nota de prensa del C.P Cacereño que decía: “Agradecemos a Jon Pascua su profesionalidad y calidad humana, y le deseamos lo mejor en el futuro”, cerré una etapa de mi vida para dar comienzo a otra.

Nada más volver a casa tuve que hacerme de nuevo un hueco en el mercado laboral, realizando todo tipo de trabajos eventuales por toda la comarca pero sin desvincularme del fútbol. Así que comencé a modo de aficionado entrenando a los porteros del Bermeo F.C, el equipo de mi pueblo.

Al final de la temporada 2002/2003 la empresa “By Sport” organizó El Primer Campus de Porteros “José Ángel Iríbar” del cual me hicieron responsable. Tras el éxito obtenido los organizadores, en colaboración con la “Fundación Athletic Club de Bilbao”, deciden crear una escuela de porteros de fútbol abierta durante todo el año con más de un centenar de porteros de entre 9 y 17 años.

De la temporada 2003 a la 2005 realicé las labores de dirección técnica deportiva en aquella escuela, a la vez que entrenaba a los porteros del Bermeo F.C y de la S.D. Amorebieta, ambos equipos de la tercera división. Todo ello sin dejar de trabajar como eventual en diferentes sectores y empresas de la comarca. En la temporada 2006/2007 fue el propio Athletic Club de Bilbao el que quiso abrir su propia escuela de porteros financiada por su “Fundación”. El proyecto contaba con más de 15 entrenadores de porteros, a los cuales formé bajo mi metodología de trabajo, que daban cobertura a más de 300 porteros en edad alevín e infantil que acudían a las más de 20 escuelas que se extendían a lo largo y ancho del territorio vizcaíno.

Vitoria-Gazteiz.

Paralelamente el Athletic inició también un programa de formación para entrenadores de porteros del fútbol base vizcaíno del cual yo era también responsable, a la vez que continuaba colaborando con el S.D Amorebieta. Y todo ello mientras trabajaba como eventual en diferentes sectores y empresas de la provincia.

La temporada 2007/2008 continué haciéndome cargo de la dirección técnica deportiva de la escuela de porteros de la Fundación del Athletic Club, aunque ya con un contrato a jornada completa. Tras varios años compaginando fútbol y trabajo, por fin llegó mi primer contrato profesional como entrenador de porteros. Atrás quedarían las más de 10 empresas en las que trabajé como teleoperador, embalador, reponedor en ruta, grabador de datos, analista de mercado, conductor de plataforma en aeropuertos, peón de diferentes cadenas de producción, peón de almacén, administrativo, estibador de buques…Todo ello, para poder seguir viviendo mientras seguía detrás de mi pasión y de mi sueño.

Mi primera experiencia como entrenador de porteros profesional.

La temporada 2007/2008 fui llamado por el Athletic Club de Bilbao para formar parte de su nómina de entrenadores de porteros, haciéndome cargo del proceso de formación de los porteros del equipo filial que competía en la segunda división B. Paralelamente, continuaba dando formación en la escuela de entrenadores de porteros de la Fundación. Al final de esa misma temporada, además de continuar como entrenador de porteros del equipo filial, el club me ofreció la coordinación y la dirección deportiva de la preparación de los porteros de las categorías inferiores.

Acepté y firmé un contrato por tres temporadas, pero tras finalizar la primera de ellas, la 2008/2009 el Club dio un giro total con un cambio en la dirección deportiva y decidí que mi etapa en el Athletic, aún quedándome dos años más de contrato, por el momento, había terminado. La temporada 2009/2010 la comencé en la Oficina del Inem, sin trabajo. Para no estar parado me dediqué al diseño metodológico de entrenamientos para las diferentes etapas del proceso de formación del portero, hasta que en el mes de octubre recibí la llamada de un grupo de empresarios que se hicieron cargo del C.D. Badajoz, que por aquel entonces competía en el grupo extremeño de la tercera división. Adquirí con ellos el compromiso verbal de que permanecería en el club hasta que tuviera sobre la mesa una nueva oferta profesional.

Johannesburgo (Sudáfrica).

Mi llegada a Mamelodi Sundowns y la gran aventura de 5 años en el fútbol sudafricano.

La oferta profesional llegó en julio de 2010. Tras finalizar la temporada con el C.D Badajoz, consiguiendo el ascenso a la segunda división B e igualando el récord de puntos conseguidos por un equipo en categoría nacional (101) y con “Zamora” incluido, recibí una oferta de Mamelodi Sundows F.C de la mano de Antonio López (entrenador) y Miguel Martínez (Segundo entrenador), que llegaron a Sudáfrica en compañía de Jesús Suárez Santiago (preparador físico). Tras finalizar la temporada 2010/2011 a las ordenes del ex seleccionador de Zimbabwe Ian Gorowa (después de la marcha de Antonio López), la temporada 2011/2012 recibí la oferta de renovación por parte del club para trabajar a las órdenes del holandés Johan Neeskens.

Tras la marcha del entrenador holandés, con el cual colaboré durante cerca de año y medio,  a mediados de la temporada 2012/2013 tuve también oportunidad de trabajar con el sudafricano Pitso Mosimane, ex seleccionador nacional de Sudáfrica, ganando un titulo de Liga la temporada 2013/2014 y otro de Copa (Nedbank Cup 2015). Durante mi última temporada en el club en club (2014/2015), tuve también la oportunidad de disputar la Champions League de África.


Una exótica aventura en el fútbol asiático de la mano de la Selección Nacional de Filipinas.

Manila (Filipinas).

Tras finalizar la temporada 2014-2015 y completar un ciclo de cinco largos años en el fútbol sudafricano de la mano de Mamelodi Sundowns F.C el 30 de junio de 2015, a pesar de tener una oferta de renovación de Mamelodi Sundowns F.C, consideré que llegó la hora de cambiar de rumbo y dar comienzo a la búsqueda de nuevos retos y proyectos.

Tras unos meses de reflexión y de descanso a comienzos del mes de marzo de 2016 comencé a trabajar como entrenador de porteros en la Selección Nacional de Filipinas, también conocida como los Azkals, bajo las órdenes del estadounidense Thomas Dooley, ex-jugador del F.C. Kaiserslautern y Bayer Leverkusen entre otros. Durante mi exótica etapa con el combinado nacional tuve oportunidad de disputar la Suzuki Cup 2016 y participar en la fase clasificatoria para la Copa de Asia 2019 (Rusia), defendiendo los colores de Filipinas a lo largo y ancho del continente asiático.

Mi llegada a la Liga Española de la mano del Real Betis Balompié y el sueño cumplido.

Tras varios años de exilio y de haber vivido grandes experiencias y aventuras en otros continentes gracias al fútbol, el 1 de julio de 2017 recibí de la llamada de Quique Setién y Eder Sarabia para formar parte de su cuerpo técnico como entrenador de porteros del Real Betis Balompié. El fútbol, después de 16 años dedicados al entrenamiento del portero, hizo realidad mi sueño y la famosa frase de “El destino siempre te encontrará. Todo tiene su momento y cada sueño su tiempo”. Y lo hizo además de la mejor manera posible; en un club muy especial y con un cuerpo técnico con el que comparto filosofía, ética y valores. Tras dos temporadas realmente maravillosas en un club muy especial con el que siempre me sentí muy identificado y comprometido, en el que tuve la oportunidad de disputar una Europa League, a finales de la temporada 2018/2019 llegó la hora de decir adiós. No puedo más que estar agradecido al Club, a la ciudad  de Sevilla y a sus gentes por el trato y el cariño recibido durante los dos intensos años en los que tuve la oportunidad de defender las Trece Barras.

Sevilla.

El fútbol desde hace un tiempo, me está dando como entrenador lo que en su día me negó como jugador. Mi deseo es seguir adaptándome a este complicado trabajo y seguir creciendo. Considero que mi experiencia como entrenador en varias categorías, diferentes etapas de formación, países y culturas han enriquecido enormemente mis conocimientos, obsequiándome con la pertenencia de un propio método de trabajo. En estos momentos, el objetivo no es otro que seguir disfrutando de lo que es mi pasión, mi sueño, mi vida, mi trabajo, y desarrollar un nuevo e ilusionante proyecto.

Agradecimientos.

Pienso que la etapa de jugador tuve que recorrerla para comprender mejor este deporte y concretamente para especializarme en esta demarcación, porque mi destino siempre fue el de ser entrenador. Considero que ha sido un camino largo el que me ha traído hasta aquí. Un camino trabajado donde nadie me ha regalado nada, que por momentos parecía imposible de recorrer pero que finalmente ha merecido la pena. Sobre todo por mi familia, por mi padre Gonzalo, por mi madre Begoña, y muy en especial por mi hermano Unatx, que es uno de los mayores seguidores de mi trabajo. Desde aquí daros las gracias a los tres. Gracias por estar a mi lado en todas y cada una de las decisiones que he ido adoptando a lo largo de mi vida. Gracias por haberme enseñado a valorar las cosas y a luchar para poder conseguir mis sueños y mis ilusiones. Siempre os estaré eternamente agradecido. Gracias de todo corazón.

Jon Pascua Ibarrola