Tras un mes de mi salida oficial del Elche Club de Fútbol hoy, 1 de julio de 2026, no podía dejar pasar la oportunidad de darle una noble despedida a mi último trayecto de este maravilloso viaje al que yo llamo ÍTACA. Un trayecto al que di comienzo con una nota titulada “El Elche Club de Fútbol: próxima parada en mi viaje hacia Ítaca” , y que daré por finalizado de la misma manera.
Hoy, con esta nueva nota de mi blog, cierro un ciclo, un trayecto, una etapa de mi vida y de mi carrera profesional y deportiva. No puedo estar más que eternamente agradecido por lo vivido y lo aprendido, y por el peso que esta breve aventura ha tenido en mi proceso evolutivo. Esta experiencia, que ya formaba parte de mi viaje incluso antes de materializarse, me brindó la oportunidad de adentrarme en el fútbol desde una perspectiva aún más holística, sustituyendo mi función habitual en el ámbito específico de la portería por una más integral como colaborador directo del entrenador principal, no solo alineada con lo técnico y lo táctico, sino también con el desarrollo humano, la mentalidad y los valores.
Si tuviera que definirla en una palabra, esta sería PROCESO. Uno de esos que TRANSFORMAN y que te empujan a aprender, a desarrollarte y crecer. Esta última temporada he aprendido a desapegarme aún más, tanto del resultado, como del reconocimiento de mi figura y de mi rol dentro del cuerpo técnico. Marcho de este club en el mejor momento de mi vida, de mi carrera profesional y deportiva. Y lo hago sintiendo, ademas, que soy la mejor versión de todas las que he tenido como ENTRENADOR en diferentes clubes, países y continentes. Esta experiencia ha sido fundamental para ello.
Nada como “desapegarte” de lo que piensas que eres, como observarte cuando dejas de hacer aquello con lo que durante muchos años te has identificado. Aquello para lo que has desarrollado altas capacidades y competencias. Aquello que te ha dado un nombre, aquello que te ha llevado a obtener el reconocimiento de los demás, una identidad profesional y a ser (en minúsculas) alguien en la vida. Nada como esta experiencia para aprender a vivir “Freed from desire”, que no es otra cosa que un estado mental de desapego y tranquilidad en el que una persona no depende de las posesiones materiales, el dinero, el reconocimiento, el estatus, la seguridad o el poder para ser feliz.
Sí, “Freed from desire” (liberado del deseo), esa maravillosa canción que Pepito, uno de nuestros encargados de material, bailaba junto con el equipo cada vez que la vida decía que nos correspondía ganar en nuestro estadio: el Manuel Martínez Valero. Ni que decir tiene que entiendo GANAR como el resultado y la consecuencia de aplicar unos principios del juego que se trabajan durante eso que llamo PROCESO, que nada tiene que ver con el azar ni a la fortuna. No aportan valor, son solamente una justificación disfrazada. El azar puede explicar un partido aislado; jamás una trayectoria. Utilizarlo como argumento suele ser una forma elegante de renunciar a la RESPONSABILIDAD sobre aquello que depende de uno mismo.
Este concepto, el de “Freed from desire” se hizo popular por la famosa canción de los años 90 de la cantante italiana Gala, quien se inspiró en la filosofía budista para crear una canción contra el materialismo de la sociedad. Dicen que la escribió en Nueva York, rodeada de bailarines, inmigrantes y músicos africanos procedentes de las comunidades humildes de Harlem. Cuentan que ella percibía que esas personas eran más felices que la gente rica de otras partes de la ciudad que vivía obsesionada con el reconocimiento, el estatus, el dinero o el poder.
En el mundo del fútbol, por ejemplo, “Liberado de deseo” sería alcanzar un estado mental en el que no necesitas ganar para sentirte pleno. No significa dejar de competir ni renunciar a la excelencia. Tampoco significa que ganar deje de ser importante. Significa algo mucho más complejo: Competir sin que el resultado determine quién eres. Entrenar con la máxima exigencia sin convertir la victoria en la única fuente de satisfacción. Perder sin perderte y ganar sin encontrarte. Es vivir una victoria sabiendo que esta no te construye y encontrarte con la derrota sin ver disminuido tu valor.
Estar “liberado del deseo” es no necesitar el reconocimiento, los títulos ni los elogios. Todo eso llega, permanece un tiempo y termina desapareciendo. Lo único que permanece es aquello que has construido dentro de ti. La propia letra de la canción lo expresa de manera extraordinaria. Estar “Liberado del deseo” es vivir instaurado en el desapego; entendido como la capacidad de soltar el resultado con el propósito de vivir con mayor paz mental, armonía y claridad.
Ya en la letra podemos escuchar “Freed from desire”, mind and senses purified” (Liberado del deseo, la mente y los sentidos purificados). Dicho de otra manera; liberados del EGO tan solo queda el AMOR. Aparece también «My lover’s got no money, he’s got his strong beliefs» (Mi amante no tiene dinero, tiene sus firmes convicciones), que es lo único que permanece cuando no te alejas del PROCESO para conseguir un RESULTADO, que a veces viene en forma de reconocimiento y aplauso. Y cómo no, un “Want more and more, people just want more and more» (Quieren más y más, la gente solo quiere más y más), en el que la cantante italiana hace una crítica hacia la ambición voraz y desmedida. A veces la vida se nos va en ello.
Perdonar por el giro pero, en este aspecto, las “Cuatro nobles verdades” del budismo nombran al apego (Dukkha) y al deseo insaciable (Tanha) como el origen del sufrimiento humano. Cuentan que cuando te liberas del deseo, alcanzas la iluminación o el Nirvana, que es un estado de paz absoluta. Ni que decir tiene que durante mi estancia en la ciudad de Elche aproveché muchas de mis tardes libres para visitar un centro de meditación budista.
Volviendo a hacer otro giro, esta vez con el estoicismo, filósofos como Séneca o Epicteto argumentaban algo similar: la felicidad no consiste en acumular cosas, sino en controlar y limitar los propios deseos (tal y como dice la canción). Si no deseas el estatus, el reconocimiento y el aplauso te conviertes en alguien verdaderamente libre. Dicho de otra manera: “Nada quiero, nada temo, nada pido, nada busco, nada espero y todo me merezco”. Yo lo llamo vivir en la prosperidad y la abundancia, que al contrario de lo que la gente piensa, las considero un estado mental y no físico. A estos últimos referentes, y algunos cuantos más, los leí hace muchísimos años. No obstante, a menudo, vuelvo a conectar con ellos para permanecer, tal y como cantaba y bailaba el equipo, “Freed from desire”.
Esta experiencia en el Elche Club de Fútbol me ha entrenado en el arte de ASUMIR que somos el resultado de nuestras decisiones y de nuestras experiencias de vida, y a no CULPAR a nadie de ello. A AGRADECER que todo lo que nos sucede tiene un propósito para nuestra evolución, y a negarme a SUFRIR por ello. A ACEPTAR que cada experiencia vivida es perfecta y necesaria para nuestro crecimiento y desarrollo, y a no RESISTIRME a lo que es ni pensar que las cosas deberían de ser de otra manera. A RESPETAR a los demás en sus ideas, costumbres, creencias y comportamientos, y hacerlo además sin JUZGAR. A ADAPTARME a las circunstancias, sin HUIR de aquellas que la vida considera que me corresponden. A VALORAR lo que tengo, a no QUEJARME por lo que me falta. Y a ACTUAR dando siempre lo mejor de mí, sean cuales sean las circunstancias. Les aseguro que este entrenamiento, con un nivel de compromiso elevado, mejora la calidad de vida.
Esta experiencia me ha ayudado enormemente a acercarme a lo que verdaderamente soy mientras me alejaba de lo que aún, por momentos, pensaba que era. Marcho con la certeza y la claridad de saber que YO NO SOY un ENTRENADOR de PORTEROS, sino un SER HUMANO en constante evolución (en esta afirmación está el comienzo de todo) que tiene como propósito avanzar en su PROCESO a través de un medio llamado fútbol. Un medio en el que conecta con su don y su talento; el de ACOMPAÑAR a otros seres humanos en sus respectivos procesos. Un medio para aprender y enseñar, que no es otra cosa que el verdadero propósito, la esencia de la vida y el autentico significado de ÍTACA. El entrenamiento del portero siempre fue la excusa, la herramienta, y lo seguirá siendo. De momento en esta vida. Ya veremos en las que vendrán.
Con esto y con todo, tan solo me queda expresar mis mejores deseos para el Elche Club de Fútbol, para toda la ciudad y para todos los seres humanos con los cuales he tenido la oportunidad de conectar durante este breve trayecto de mi viaje hacia ÍTACA. No puedo más que desearles que vivan “Freed from desire”; la única manera de tener una experiencia de vida de satisfacción plena. Tal y como pueden observar, una simple canción da para mucho. Todo depende de la interpretación y de nuestros paradigmas. Nos vemos en el camino, en el único camino, el del AMOR. A través de él descubrí que “El fútbol no es el fin, el fútbol es el medio”. Gracias con todo mi CORAZÓN.
Jon Pascua Ibarrola
«Lo que importa en la vida no es el mero hecho de haber vivido. Son los cambios que hemos provocado en las vidas de los demás lo que determina el significado de la nuestra» Nelson Mandela.
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