Seis meses después de la última nota de mi blog, vuelvo a dar rienda suelta a mi pasión por la divulgación a través de la escritura. Tras unos cuantos meses alejado de mi web personal, no podía dejar pasar la finalización de este 2025 sin compartir algunas reflexiones sobre lo que estos 365 días han significado para mí, y nada mejor que hacerlo con una nueva entrada en www.jonpascua.com, mi pequeña ventana al mundo.

Hoy no puedo más que estar agradecido a un 2025 que, a través de la dualidad, me ha acercado más al propósito de la vida: el conocimiento de uno mismo o al sapere aude, que es lo mismo.

Para quienes no están familiarizados con la filosofía, comentar que sapere aude es una expresión latina que tiene su origen en la Antigua Roma y que hizo su aparición en las epístolas de HORACIO el siglo I a. C. La expresión completa decía así: Dimidium facti, qui coepit, habet: sapere aude (Quien ha comenzado ya tiene hecha la mitad: atrévete a saber).

Es este contexto y en el que vivo mi vida, este sapere aude atrévete a saber o ten el valor e conocer  nada tiene que ver con la adquisición de conocimientos intelectuales externos, sino con la máxima expresión del conocimiento de mi mundo interno, con el propósito de vivir desde la comprensión que habita en la conciencia. Esto es algo que no puede hacerse sin coraje – de ahí el “atrévete” o “ten el valor” – , pues es un acto que requiere atravesar la incomodidad y sostener la valentía.

Vivir desde la comprensión que habita en la conciencia implica dejar de postergar la vida, de vivir por inercia, para pensar y actuar desde un criterio basado en la propia integridad y coherencia, orientado a atender las necesidades de esta. Sapere aude, en cierto sentido, no es más que una llamada a la madurez y desarrollo interior. Una madurez que no requiere otra cosa que dejar de culpar a lo externo de lo que sentimos dentro por nuestra incapacidad de aceptar la realidad tal y como es. Dicho de otro modo: ASUMIR la RESPONSABILIDAD de nuestras vidas.

Siglos más tarde IMMANUEL KANT adoptó este sapere aude como un lema orientado hacia el atrevimiento de usar nuestra propia comprensión y entendimiento con el propósito de liberarnos de los condicionantes externos – culturales, religiosos, políticos y morales – , convirtiendo la expresión latina en un símbolo del pensamiento autónomo moderno. El sapere aude, por tanto, se ha convertido en algo atemporal que nace de la ética, pasa por la razón y conecta incluso con el ámbito espiritual. Para el BUDISMO, por ejemplo, podría entenderse como la valentía de ver la realidad tal y como es (vipassana), y para el ADVAITA, como la capacidad de discernir lo real de lo ilusorio.

Hoy no puedo sino agradecer al año 2025 por haberme acercado al «arte de conocerse a sí mismo» – el filósofo alemán Arthur Schopenhauer escribió sobre ello –  a través de la DUALIDAD vivida durante estos 365 días de experiencia. Una dualidad claramente reflejada en los dos grandes períodos del año: los primeros seis meses, completamente alejado del fútbol y viviendo con un estilo de vida radicalmente distinto, y los seis meses posteriores, marcados por la inmersión en una nueva experiencia y aventura futbolística.

LAO TSE, considerado el autor del TAO TE KING, uno de los libros fundamentales de la civilización china y tesoro de la cultura universal, llamó a esta dualidad el YIN y el YANG: los opuestos complementarios que rigen el EQUILIBRIO, la ARMONÍA y la UNIDAD de todo lo que existe. Un equilibrio que constituye la esencia de una experiencia de realización plena y de una vida integra. Dicho de otro modo, la armonía entre dos mundos: el personal y el profesional.

Durante los primeros seis meses de 2025 tuve la oportunidad de gestionar mis tiempos, mis ritmos y mis pausas. En los siguientes, las pausas, los tiempos y los ritmos han sido los del fútbol. Este último año, con toda su dualidad, ha sido un auténtico ejercicio de TAOÍSMO, con un sapere aude convertido en un pilar práctico y fundamental para equilibrar el yin y el yang en mi experiencia vital.

Por todo ello, no puedo más que agradecer a este 2025 por haberme mostrado la dualidad y con ello haberme ayudado a “atreverme a saber” más de mí mismo, a avanzar en mi proceso y a acercarme un poco más a ÍTACA, sabiendo que no es un lugar físico al que llegar, sino un estado interno que es necesario «atreverse» a conquistar.

Este 2025 ha sido, una vez más, un auténtico viaje hacia el conocimiento de mi mundo interno a través de la dualidad. Porque la vida, en su infinita sabiduría, no te da lo que quieres sino lo que necesitas; lo que necesitas para evolucionar. Gracias a la vida por este año de yin y yang, de dualidad, de sapere aude y de profundo e infinito agradecimiento por lo aprendido; sobre todo de mí mismo.

«El fútbol no es el fin, el fútbol es el medio». Medio para darte cuenta de quién eres cuando te alejas de él y quién eres cuando te acercas. Medio también para observar la diferencia entre lo que piensas, lo que sientes, lo que quieres y lo que necesitas, tanto cuando te sales de la rueda como cuando te metes en ella. Medio incluso para comprender la verdad de la vida y asumir la RESPONSABILIDAD de vivirla con integridad, coherencia y sabiduría. Ya lo decía Horacio: atrévete a saber, a saber de ti mismo.

Jon Pascua Ibarrola